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INAUGURACIÓN DE UN MONUMENTO AL GENERAL CARLISTA GERONI GALCERAN Y TARRES

INAUGURACIÓN DE UN MONUMENTO AL GENERAL CARLISTA GERONI GALCERAN Y TARRES


LUGAR: Vinyoles d'Orís (OSONA)
FECHA: 4 DE MAYO DE 2003
Buenas tardes a todos:

Hace casi treinta años, la que después sería mi mujer me comentó, toda orgullosa, que un su pariente salía a la Enciclopedia Espasa. La verdad es que en aquella época no voy hacer mucho caso, pero con el paso de los años, supongo que esa pequeña chispa me quedó dentro y cuando muchos años más tarde, por motivo de trabajo fui a Prat de Lluçanès, se encendió y me creó un deseo de averiguar quién era aquel hombre que salía en aquella enciclopedia: en Geroni Galceran y Tarres.
Su abuelo, en Jerónimo, había sido concejal del ayuntamiento de Prats, pero ya tuvo que abandonar la finca familiar debido a sus tendencias realistas. Más tarde fue desterrado a Igualada y cuando estalló la primera guerra, estuvo encarcelado casi dos años en el último piso de la rectoría, junto con buena parte de su familia.
Su padre, Josep, hombre de una buena posición económica se dedica en cuerpo y alma a la causa realista. Había sido oficial, alcanzando el grado de teniente coronel, lo que nos demuestra que estaba mejor dotado para el mando. Pero abandonó el ejército y se dedicó a la vida familiar, ejerciendo el oficio de administrador de correos. Desgraciadamente, su esposa murió y es cuando Josep ve reavivar dentro de él la llama realista. Invertir parte de su patrimonio en formar su propio batallón, lo que él era el comandante y su hermano el ayudante, y se dedicó a la guerra de guerrillas, acosando a los liberales. Fruto de todo ello, no es de extrañar, que a la muerte de Fernando VII, sea el primer catalán en levantarse en armas y apoyar la causa carlista. A partir de aquí se convierte en un hombre bastante perseguido por el ejército isabelino, pero él siempre se fundió.
Como no pueden con Josep, entonces la venganza se vuelve contra su familia, contra sus padres y contra sus hijos, que son encarcelados. Y también contra sus propiedades que son embargadas, saqueadas y por último quemaduras.
Su aureola de héroe crece por la conrrada y muchas veces se le da por muerto, pero siempre vuelve a reaparecer. Al terminar la guerra, junto con otros cabecillas carlistas y familiares pasa a Francia.
Es en este ambiente, en el de su padre, que a pesar de la angustia en que la triste situación familiar el sumiso, continuó fiel a la milicia, se en el que crece en Jerónimo.
A los dos años ya fue expulsado de su casa y es por eso que estudió primeramente en Cervera y después en Manresa. A los catorce años se tomado como rehén y amenazado de muerte, junto con sus abuelos, pero consigue escapar y reunirse con su padre. Y a partir de ahí comienza su carrera militar. Apadrinado en un primer momento por el General Conde de España, fue alférez de granaderos antes de cumplir los veinte años, ya los veinte y siete capitán bajo las órdenes de en Cabrera. Con el paso de los años llegó a alcanzar el grado de coronel.
Sus acciones bélicas, reforzadas por su carácter afable y cordial y por su valor hicieron de él un hombre de leyenda. Al igual que su padre, lo sacrificó todo por la causa.
A su muerte, fueron muchas las muestras de condolencia en la armada carlista. El comandante General de Catalunya, Francesc Savalls envía una carta a todos los ayuntamientos para ofrecer derecho de bagaje a la viuda. Y el propio Alfonso Carlos, hermano del pretendiente al trono, envía de puño y letra a la viuda el nombramiento póstumo de Brigadier.
Pero su recuerdo no se olvidó, nos lo contrario, y ello en lo demuestra que 39 años después de su muerte, en este lugar donde nos encontramos ahora, muy cerca del lugar donde fue herido de muerte, se le levantó allí un monumento de piedra, coronado por una cruz de hierro.
La inauguración se hizo el 23 de junio de 1912 y se convirtió en una gran fiesta de los tradicionalistas. Según datos de la época se llegaron a reunir cerca de 15.000 personas, venidas de todos los punto de Cataluña. Por eso se organizaron trenes especiales que vinieron desde Tarragona y Lleida hasta Barcelona, y de la estación del Norte de esta última, todos juntos hasta Torelló, fin del trayecto en tren.
Y que mejor para describir el viaje, que transcribir las palabras de uno de los periodistas que asistieron al encuentro.
"...para calcular el número de expedicionarios es preciso tener presente que el tren de las seis llevaba el numero maximo de unidades y que todos y cada uno de los vagones fueron ocupados completamente....En los departamentos de primera realizaron el viaje las autoridades del partido.... los vagones de segunda fueron ocupados por los oradores, periodistas y representaciones de entidades y en los de tercera seguia la masa de nuestro partido....."
"... en las estaciones de tránsito iban agregandose a la expedición numerosos tradicionalistas........ en Vich sobretodo, una multitud incontable invadió el tren i fue preciso añadir al convoy unos diez vagones....".

Desgraciadamente, en el transcurso de la última guerra, el monumento fue destruido. Pero hoy, nueve décadas más tarde, volvemos a repetir aquel acto, que aunque no ha reunido tantísima gente, no por ello deja de tener el brillo y el simbolismo que rodearon el primero.
Y nada más, queda solo, en nombre de la familia, agradecer al ayuntamiento de Les Masies de Voltregà, a su alcalde ya todas las personas que han hecho posible que este monumento volviera a prosperar de sus cenizas.
Gracias

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